7 de enero de 2008

LA AGRICULTURA EN EL ANTIGUO EGIPTO



La agricultura estaba vinculada a la crecida del Nilo y al lodo que depositaba en las tierras, convirtiéndolos en fértiles. Cultivaban sobre todo cereales (cebada, trigo), legumbres y verduras (puerros, lechugas, cebollas, ajos, pepinos, rábanos, habas, garbanzos) y frutas (melones, uvas, dátiles, higos). Algún pueblo invasor trajo nuevas especies como manzanas, aceitunas, granadas... En época de los faraones griegos aparecieron las peras, los melocotones, las cerezas y las almendras Para fabricar tejidos y cuerdas, los campesinos cultivaban también el lino.

En julio el caudal del Nilo crecía y los campesinos no podían trabajar más al anegarse los campos. En octubre, las aguas se retiraban, era la época de la siembra y los campesinos roturaban la tierra y reparaban los canales. En marzo llegaba la estación seca, era el momento de la cosecha.

Tras la crecida, el lodo que cubría los campos era fácil de trabajar. Mientras un sembrador arrojaba las semillas, el labrador surcaba la tierra con el arado tirado por vacas o bueyes. Las semillas enterradas en el suelo germinaban más rápido y no se las comían los pájaros.

En los campos cubiertos por la crecida durante más tiempo, los campesinos no trabajaban, dejaban que sus rebaños de ovejas, cabras o cerdos, enterrasen los granos pisoteando la tierra.

En Egipto casi no llovía, para evitar que las plantas se secaran, cavaban pequeños canales que llenaban con agua del Nilo. Hasta el Imperio Nuevo, usaban cántaros, más tarde inventaron el chaduf, instrumento aún usado hoy en día, formado por una palanca con un recipiente a un lado y un contrapeso al otro. Pero año tras año, las crecidas destruían todos los canales y había que volver a construirlos.

Desde marzo, arrancaban los tallos de lino en flor, ya que eran las fibras tiernas las que daban los mejores tejidos. Después llegaba la cosecha de trigo y cebada. Los tallos se cortaban por debajo de la espiga con una hoz fabricada con un trozo de mandíbula de hipopótamo con fragmentos de sílex pulido incrustados. Las espigas se amontonaban en el terreno de trillar y eran pisoteadas por bueyes para separar el grano de la paja, para separa el salvado del trigo, se lanzaban los granos al aire, una vez limpios se almacenaban en los graneros del pueblo. La abundancia de las cosechas dependía de la crecida del Nilo. Si ésta era escasa, se inundaban pocos campos y eran pocos los cultivados.

También había que hacer frente a los animales que devastaban los campos, como aves, hipopótamos, langostas, ratones, ganado errante... Para ahuyentar a las aves, inventaron los espantapájaros y para proteger los cultivos de las catástrofes y favorecer la cosecha, invocaban a los dioses.